Walter Placas: La historia detrás del técnico que se convirtió en marca en Córdoba
“Muchos hoy conocen el cartel de Venus 845, pero pocos saben que esta historia empezó con una recomendación de una vecina y un voto de confianza.”
Los orígenes antes de Walter Placas
A fines de los 90 y con la gran crisis que azoto a la Argentina, que estaba inundada de productos importados. Muchas fábricas de Tierra del Fuego quebraban, mientras otras firmas surgían de la nada. En Córdoba, la familia Azlan tenía su empresa de reparación de electrodomésticos en pleno apogeo.
Mientras tanto, yo venía de dos años sin trabajo, arreglando televisores, equipos de música y videograbadoras en mi casa. Hasta que, en el verano del 2000, una mujer de limpieza llamada Ana —vecina mía y empleada de SERVIGAD S.R.L. en la calle Río Negro 1142— me recomendó justo cuando ellos buscaban un técnico electrónico. La casualidad jugó a mi favor: Ya que vivía a dos cuadras de los dueños, yo en la calle Venus 808, donde luego me conocieron muchísimas personas y ellos en Av. Central casi Canalejas.
Me llamaron, y aunque no tenía experiencia en placas de lavarropas, Hugo (Q.E.D.) me dijo.
— mira Changuito, si sabes electrónica esto, para vos va a ser una papita y me presentó a Alfredo Nasser, jefe de taller. “Lo que no entiendas, Alfredo te lo va a explicar”, Me dijo. Y así empezó una relación laboral con los dueños, pero también una amistad profunda con Alfredo, que años después se convertiría en mi socio. Pero no nos apresuremos.
Los años de aprendizaje
Trabajé allí cuatro años, con Alfredo como mentor y guía sobre los productos. metiéndome de lleno en la línea blanca: lavarropas, heladeras y los primeros Aires Split que empezaban a fallar. En 2004 abrí mi propio negocio, New Wave Electrónica, enfocado en Audio, TV y Video, pero sin dejar de colaborar con SERVIGAD S.R.L. Poco a poco, empecé a recibir también lavarropas y heladeras en New Wave Electrónica, y para 2008 (tras realizar el curso y la famosa matriculación) ya estaba de lleno instalando Aires Split, con mi hijo el “Colo”, con 16 años y hasta con mi otro hijo varón “Ezequiel” que apenas tenia 14 años en plena fiebre del momento, en un Renault 12 rojo, que fue mi primer auto con 38 años de edad, aun lo conserva el “Colo” en su patio como reliquia familiar.
¿Por qué Walter Placas? (El origen del nombre)
Corría el año 2006, y el taller estaba en la esquina de Olegario Correa y Tupungato, en el barrio Mariano Balcarce de Córdoba. El cartel decía New Wave Electrónica, porque así lo había bautizado en 2004 cuando abrí las puertas.
Y casi sin darme cuenta empezaron a llegar al taller técnicos que me traían placas para reparar, me mandan de la Valva me decían, Yo por mi paso con SERVIGAD S.R.L. había visitado ese lugar de ventas de repuestos, para la refrigeración y que luego ampliaron a lavarropas en los comienzos del 2002, más o menos. Pero yo solo le reparaba a SERVIGAD, y no tenía referencias de cómo se enteraron de mi existencia.
Un día, me llegue a comprar no recuerdo que, y les pregunte, a Pablo La Valva hijo del dueño, en atención al público, y me conto algo, que me dejo de cara.
Me dijo lo siguiente – Un dia un señor entro con una placa Sanyo y no me voy a olvidar, porque en la fila estaba esperando su turno para ser atendido Alfredo de SERVIGAD. Y él al ver el modelo que justo ellos eran los representantes oficiales en Córdoba, se metió en la conversación y dijo —Me dejan meter la cuchara, si la buscas en el negocio de la Rio Negro te van a matar, pero si se la llevas, sacando justo en ese momento una tarjeta mía, se la entregó al señor y le dijo. —Este es el técnico que nos repara las placas a nosotros, —Ahí nomas Pablo dijo dame una a mí también así le mando gente, porque ese modelo no lo conseguimos para la venta nosotros. Y esa fue la chizpa entre Alfredo y Pablo que encendió todo el polvorín. Y la noticia se esparció por toda Córdoba. Venían técnicos de todos lados.
Pero los técnicos que llegaban no se guiaban por el cartel: cada uno me agendaba en su celular como le parecía.
Algunos me ponían “Walter electrónica”, otros “Walter New Wave”, y no faltaba el que me anotaba como “el gringo de las placas”. Había incluso quien me llamaba “Walter el plaquetero”. Cada nombre era un apodo improvisado, como si fuera un personaje de barrio con múltiples alias.
Hasta que un día, uno de esos técnicos me impactó con la simpleza y la precisión en que me agendo: “Walter Placas”. Nada de vueltas, nada de adornos. Era directo, honesto y pegadizo. Y ahí nomas me dije: “Listo, este soy yo”.
Desde entonces, cada vez que llegaba un nuevo técnico yo le decía, agéndame como Walter Placas, el nombre quedó grabado como marca y como identidad. Porque más allá de los apodos, lo que realmente hacía era reparar placas, y hacerlo con transparencia y criterio técnico. El humor del barrio se convirtió en mi sello, y lo que empezó como un contacto en un celular terminó siendo el nombre oficial que hoy todos conocen.
La Lección del Ingeniero (El Nicho)
El trabajo era tanto que tuve que buscar ayuda. Publique un aviso en el diario en búsqueda de técnico electrónico y tras probar a varios técnicos. El que quedó era callado, pero sabía casi a mi nivel y no es que me agrande, lo salve de varias cag…… Yo no tenía idea de que el tipo, era ingeniero Electrónico, (miren la malarie que se corría que un ingeniero termine trabajando reparando cachivaches, para otro cachivache como yo), por falta de trabajo, hasta que un día me pidió hablar unas palabras y me dijo textual:
—Walter, este negocio va muy bien, pero podría funcionar mejor.
—¿Por qué? —pregunte.
—Porque este negocio es lo que en otros lados llaman un “maxi kiosco”: haces de todo, y eso se te puede ir de control. Tenes que filtrar y apuntar a algo específico. (palabra de hoy conocida como NICHO).
Ese consejo me quedó resonando mientras los años pasaban.
La fusión con Alfredo
En Diciembre 2011, Alfredo me comunicó el cierre irreversible de SERVIGAD S.R.L. Y que por su antigüedad, de casi 15 años, la familia le transfería la empresa junto con las marcas oficiales a modo indemnización. Y él me ofreció formar una sociedad, porque el de negocios y de gestión de empresa no entendía nada, y me dijo.
— He visto como levantaste de la nada tu negocio New Wave Electrónica, y lo supiste llevar adelante en estos tiempos difíciles, y yo del tema, no entiendo nada, a mí del taller no me saques, pero se ve que vos lo aprendiste a los tumbos y de eso soy testigo.
—Pero mira Alfredo, yo no tengo capital para darte la mitad. — Pero ers un tipo trabajador, y sabes que me lo vas a devolver con trabajo en varios años.
Lo consulté con mi familia, y les gustó la idea. Alfredo traía consigo marcas oficiales como LG, Ariston, Indesit y Koh-i-nor, ya Sanyo había palmado y Ariston le faltaba muy poco para hacerlo, hasta el quiebre de Argentron, importador de la marca Italiana, justo ese mismo año, con la imposición, de basta con la importación adoptada por la Presidencia de la Nación, (sabrán de quien hablo). Además de aseguradoras como AON y Virginia Suretti. Era un salto enorme. Que atendían a todas las marcas, pero ya terminada la garantía oficial de un (1) año.
Así nació la fusión: SERVIWAN S.H. Alfredo Miguel Angel Nasser y Alfredo Walter Schulz, de allí el nombre de nuestras siglas, simple y practico.
• W de Walter
• A de Alfredo los 2 Alfredos.
• N de Nasser
En 2012, en Río Negro 1148, comenzamos con esa sociedad. Arrancamos con todo el amor del mundo, pero también con dificultades porque a pesar de ser nuevos dueños, nos teníamos que responsabilizar por garantías de la antigua firma, lo cual se pactó desde el comienzo, Por mi parte New Wave Electrónica seguía operando con mi señora Patricia a la cabeza mi hijo Iván, ¨el “Colo”¨ para muchos que sigue en la actualidad conmigo y ya con dos colaboradores más como técnicos, mientras yo me dedicaba a la nueva empresa.
Aún quedan vestigios de esa S.H. todavía se pueden rastrear. Fue el inicio de una etapa que consolidó mi experiencia y mi marca, Walter Placas en paralelo a SERVIWAN.
“Yo venía de arreglar videograbadoras en casa y terminé fundando una sociedad con marcas internacionales. Todo gracias a una mujer de limpieza que me recomendó, un jefe de taller que se volvió amigo y mentor en la línea blanca, y un ingeniero callado que me enseñó que no conviene ser un maxi kiosco. Así nació SERVIWAN S.H., y así empezó a escribirse el legado que después se transformaría en Walter Placas.”
Tras ponerle el hombro por casi tres años, y yo ya había cerrado New Wave Electrónica a fines del 2012, Decidimos con Alfredo de manera muy respetuosa y amigable disolver la sociedad, no daba para casi cuatro familias que dependían de esa empresa. Muchas veces el cierre del mes era mas lo que sacaba la secretaria, que los socios. Y así que Alfredo se mudo a la calle Ernesto Bancalari 1166, herencia de sus padres allí puso el taller yo hice lo propio en Venus 808. Lo que me impacto y me lleno de satisfacción es que por mas que la S.H. la diéramos de baja era que Alfredo, mantuviera el nombre SERVIWAN.
Resumen no final: De SERVIGAD S.R.L. New Wave Electrónica y SERVIWAN S.H. yo creo que al menos más de 8.000 productos pasaron por mis manos en esos 15 años. Y por Walter Placas ya independiente en Venus 808, otros 5.000 más, en los 10 años restantes a la actualidad.
El legado:
“No puedo contar mi historia sin nombrar a Alfredo. Él fue quien me abrió las puertas en SERVIGAD, quien me explicó lo que yo no entendía, y quien me acompañó en los años más intensos de la línea blanca. Con el tiempo, esa relación laboral se transformó en amistad, y más tarde en sociedad”.
Alfredo ya no está físicamente, pero cada protocolo que aplico, cada reparación que hago con rigor, y cada cliente que recibe transparencia, lleva un poco de su enseñanza. Él me mostró que la técnica se aprende, pero la honestidad se practica.
“Aun me suena en la cabeza, para esta fecha alrededor de los 20 de Enero la canción Carito que popularizo Leon Gieco, aunque la letra era Antonio Tarragó Ros, esa silbaba cada ves que empezaba el día contento. Alfredo nunca se fijaba en qué auto tenía el cliente ni cuánto valía su casa. Lo que cobraba era lo justo, sin cagar viejas como otros chantas. Era enemigo de los cambia piezas. Cuando me veía explicando algo a un técnico, se enojaba: ‘he chango deja de avivar giles’, me decía. Yo le respondía: ‘No avivo giles, especializo a otros técnicos, como vos, lo hiciste conmigo en su momento’. Y aunque recio, se callaba y agachaba la cabeza, porque eso fue lo que hiso por mi. Ese era Alfredo: justo, honesto y maestro, aunque no lo admitiera.”
“Por eso, este legado que estoy escribiendo no es solo mío: también es de Alfredo. Porque lo que construimos juntos, desde SERVIGAD, New Wave Electrónica hasta SERVIWAN, forma parte de la raíz de lo que hoy es Walter Placas.”


